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El uso medicinal del ajo es bien conocido desde la antiguedad. En los países del Mediterraneo y Lejano Oriente, las enfermedades cardiovasculares tienen menor incidencia, tal vez en parte, debido a su dieta rica en este alimento. En países como Italia, Corea o China, el consumo por cápita ronda entre los 8 y 12 dientes de ajo diarios.

Tras un estudio de la Universidad de Alabama, en Estados Unidos, publicado en los Anales de la Academia Nacional de Ciencias, el Dr. David Kraus concluyó: “Nuestros resultados indican que incluir el ajo en la dieta es algo muy bueno”.

El experimento, que se realizó exponiendo células de vasos sanguíneos en una concentración de ajo equivalente a 2 dientes, brindó un resultado asombroso: la presión dentro de los vasos se redujo un 72%.

La clave parece estar en la alicina, que al entrar en contacto con los glóbulos rojos, hace que éstos reaccionen y produzcan sulfuro de hidrógeno, que estimula a las células de los vasos sanguíneos para que se relajen y dilaten, mejorando la circulación. La dilatación reduce la presión de la sangre,
permitiendo que las células transporten más oxígeno a los órganos vitales, y la presión sobre el corazón.

Para aprovechar mejor los beneficios del ajo, el Dr. Kraus aconseja triturarlo a temperatura ambiente y dejarlo reposar unos 15 minutos antes de cocinarlo, para permitir que se desencadene una reacción enzimática que potencia sus compuestos saludables.

Por otra parte, un estudio realizado en la Universidad de Adelaida en Australia, publicado en la revista Maturitas, y según la Dra. Karin Reid, demostró que los suplementos de ajo ayudan a reducir la presión arterial en pacientes que ya toman fármacos para tratarla pero que aún no la tienen controlada.

En cuanto a los efectos del ajo sobre los niveles de colesterol, un estudio realizado por el Instituto de Toxicología de la Universidad de Shandong en China, que analizó 26 trabajos previos, resultó efectivo en la reducción de colesterol total y triglicéridos, aunque no produjo efectos significativos en los
niveles de lípidos, como el colesterol HDL y LDL.

Sin embargo, aquellos que consuman ajo para obtener sus beneficios, deben tener en cuenta, como lo advierte Medline Plus, un servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, que el ajo, especialmente fresco, puede aumentar el sangrado e interferir con medicamentos anticoagulantes.

Latiendo Sano te recuerda que si bien diversos estudios corroboran los principios benéficos del consumo regular de ajo en la prevención de la hipertensión, esto no sustituye tu tratamiento médico, en caso de estar medicado.