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Los estudios científicos han demostrado que los adultos que beben cantidades pequeñas o moderadas de alcohol tienen menos probabilidad de padecer una cardiopatía que aquellos que no beben en lo absoluto o que son bebedores empedernidos.

El beneficio ejercido por el consumo moderado de etanol sobre el sistema cardiovascular parece estar mediado fundamentalmente por su efecto sobre las lipoproteínas plasmáticas, principalmente elevando el colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad (HDL) y en menor medida disminuyendo el colesterol ligado a lipoproteínas de baja densidad (LDL).

El otro efecto cardioprotector importante parece ejercerlo disminuyendo la agregabilidad plaquetaria y produciendo cambios en la coagulación y la fibrinólisis.

No obstante, los mismos estudios también ponen en evidencia los riesgos de su consumo excesivo. Se ha demostrado que quienes se extralimitan, pueden dañar tanto su corazón como su hígado.
Hombres y mujeres metabolizan el alcohol de distinto modo, por eso son diferentes las cantidades de vino que se consideran saludables. En los hombres la ración no debe sobrepasar los 2 vasos diarios mientras que en las mujeres, la cantidad se reduce a la mitad.

El secreto radica en encontrar el punto de equilibrio, es decir, beber con moderación o no beber, ya que la bebida no es una estrategia para prevenir enfermedades cardiovasculares.

Latiendo Sano te recuerda que el consumo de vino puede ayudar a la salud de tu corazón si lo hace de forma moderada: no extralimitarse de 2 copas diarias si se es hombre y 1, si se es mujer.