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Según la Fundación Española del Corazón (FEC), seleccionando adecuadamente los alimentos que se compran, el riesgo de enfermar del corazón es considerablemente más bajo. “Podríamos reducir nuestro riesgo cardiovascular hasta un 30% si seleccionáramos adecuadamente lo que incluimos en nuestra compra. Porque aunque al sentarnos a la mesa podamos poner en práctica ciertos hábitos cardiosaluables (olvidarnos del salero, llenar moderadamente el plato, beber agua…), la tarea que más consecuencias tiene en nuestro organismo y en la salud cardiovascular tiene lugar antes, en el supermercado”, afirma.

Latiendo Sano te acerca una lista de medidas recomendadas por nutricionistas de la Universidad Complutense de Madrid, fáciles de aplicar:

  • Incluir en la compra 50% de verduras y hortalizas, 25% de proteínas y otro 25% de hidratos de carbono.
  • Leer las etiquetas de los productos para elegir aquellos que son bajos en azúcares refinados, grasas saturadas, grasas trans y sal.
  • Seleccionar alimentos tanto para comer crudos como para cocinar.
  • Elegir alimentos con ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados (Omega 3 y 6) que son beneficiosos para el organismo, en lugar de grasas trans y saturadas.
  • Seleccionar alimentos con poco azúcar. Tener en cuenta que si en la etiqueta dice “sin azúcares añadidos” no significa que carezca de azúcar, sino que no se le ha añadido azúcar simple y que el producto contiene azúcares naturales.
  • Seleccionar alimentos sin sal o con sal reducida. Leer los etiquetados y tener en cuenta que muchos de ellos incluyen la cantidad de sodio, no de sal.
  • Preferir los productos de temporada, que son más económicos y se encuentran en el momento óptimo de consumo.